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All is here |
Se puede discutir:
√ sobre
fútbol –el juego del R. Madrid contrapuesto al del F.C. Barcelona;
√ ajedrez
–las aperturas del noruego Carlsen frente a las del indio Anand-;
√ de
literatura –Cervantes y Shakespeare-;
√ la
política se ha balanceado entre el liberalismo y el socialismo, resurgiendo
últimamente los nefastos movimientos populistas que nos recuerdan a los
nacidos durante los inicios del segundo tercio del S. XX.
√ ¿podemos
discutir sobre derecho?…
Estas
cuestiones se muestran como duelos que parecen eternos en los que aún queda
mucha tela que cortar.
En
la actualidad, el mundo del derecho, al igual que todas las actividades
sociales, ha multiplicado sus aristas, sus puntos de vistas o prismas hasta el
extremo que son difícil de resumir o codificar como antaño.
Por
supuesto, el derecho codificado, que tuvo su cenit en el S. XIX, sigue siendo
vigente, válido y, a pesar de lo que podría pensarse, útil para resolver muchos
de los problemas que han surgido dos Siglos después; pero siempre, y hoy mas
que nunca, el axioma de Agustín de Hipona según el cual “las personas se aferran a su parecer, no por
verdadero sino por suyo”, sigue persiguiéndonos en nuestra
labor cotidiana.
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Come to paradise |
Es
por ello que, ante la realidad de aceptar con un solo click, contratos y
términos (envueltos sobre el papel envenenado del precontrato), aceptar políticas de privacidad y registros cargados por
el diablo sin leer una palabra del contenido del documento, es un riesgo que corremos
a cambio de una contraprestación cibernética que, en la mayoría de las casos,
nos lleva a un puerto seco y varado.
Lo
mas importante es descifrar cual es el contenido de esos contratos, desarrollo
que por extenso no cabe en este post y será tratado convenientemente en
próximas entregas.
Aquí sólo pretendemos alzar la voz en aras a un sistema jurídico que pueda ser analizado como un ente objetivo, como
una partida de ajedrez; mediante estadísticas reales y fiables, en las que,
sobre todo las grandes corporaciones y los Estados, informen sobre las verdaderas
consecuencias de ese click, y sobre todo nos provean de un paraguas que nos
proteja de ese gesto aparentemente inocente que puede convertirse en un colmillo afilado amenazante para la integridad de las huellas únicas de nuestros
dedos...
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Cosas que pasan |
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